miércoles, 5 de agosto de 2015

Masturbación

Olivia Pulpa
Masturbación femenina
Pocas veces se habla de la masturbación femenina en la antigüedad, como si no hubiera existido y fuese una manifestación exclusivamente de la actualidad. Sin embargo, las mujeres se han masturbado desde siempre y tanto como los hombres. Aunque ellas, ya sea por la concepción pecaminosa que las religiones atribuían a la masturbación, ya sea por las moralidad estricta que exigía la pureza de las mujeres, como en la época victoriana, lo mantuvieran en silencio.
Pero con frecuencia, fue su única fuente de orgasmos. En épocas donde la ausencia de los hombres, por estar de cacería o haciendo guerras, era lo común; y, también, cuando copulaban con ellos.

El registro histórico sobre la masturbación femenina es muy antiguo. Ya existían en la prehistoria representaciones de la masturbación femenina. La encontramos en una pequeña figura que se remonta a una antigüedad estimada en unos 5.000 años. Fue encontrada en el templo megalítico de Hagar Qim, situado al sur de la isla mediterránea de Malta. Es una figurilla de arcilla que representa a una mujer que parece estar masturbándose. Tiene las piernas en alto y una mano colocada sobre su vulva mientras sostiene su cabeza plácidamente con la otra.

En la Cueva Hohle Fels, un yacimiento muy rico del Paleolítico Superior cuyo sustrato arqueológico tiene una antigüedad de unos 29.000 años, se encontró un dildo de piedra.  Esculpido y bien pulido. Los expertos dan por hecho que este objeto de forma fálica fue utilizado como artilugio sexual. Actualmente puede contemplarse, en el Museo de Prehistoria de Blaubeuren (Alemania).En cualquier caso, parece una prueba sólida de la antigüedad histórica de la masturbación femenina

También se han encontrado otros objetos fálicos procedentes de la prehistoria en el yacimiento de Dolní Vestonice, Mikulov, Moravia .El sustrato arqueológico procede del período Auriñaciense/Gravetiense y tiene unos 26.800 años de antigüedad. Está tallado en marfil.

Existe una representación pictórica egipcia que se remonta  a la segunda mitad del Imperio Nuevo, probablemente durante el reinado de Ramsés II; por lo que tiene unos tres mil doscientos años de antigüedad. Aunque los egipcios, fueron menos proclives a las representaciones sexuales que el mundo grecolatino, nos han legado la imagen de una mujer que se masturba frotando su clítoris contra el cono de una vasija mientras se pinta los labios. El dibujo está en el llamado papiro erótico o satírico de Turín; una hoja de algo más de dos metros y medio de largo encontrado en Deir el-Medina, en la región de Tebas. 

Por otra parte, existen relatos antiguos que indican que la masturbación femenina era conocida en tiempos remotos. La zona geográfica conocida como el Creciente Fértil nos proporciona algunos de ellos. Entre los sumerios y los egipcios parece bien documentado que existía una masturbación femenina ritual relacionada con las divinidades.
También existen textos cuyas alusiones hacen pensar que los "consoladores" eran conocidos y utilizados por las hebreas de hace casi tres mil años. En el texto atribuido a Ezequiel (Ez 16: 17) se lee "Tomaste tus joyas de oro y plata que yo te había dado y te hiciste imágenes de hombres para prostituirte ante ellas". Esta frase bien podría referirse a alguna clase de masturbación femenina ritual que también se daba entre otros pueblos de la zona

En el Mediterráneo, los griegos han legado una abundante muestra de pinturas y figuras de bronce o terracota en las que están representados hombres y mujeres masturbándose. La iconografía masculina es algo más numerosa que la femenina dado el papel secundario que la mujer tenía en la sociedad helénica. Pero la masturbación femenina era bien conocida entre las griegas. De hecho, se hace referencia a ella en algunas obras de teatro coetáneas.  Aristófanes, en el año 412 a. c.,  ponía en labios de Lisístrata las siguientes palabras: “Ni siquiera de amantes ha quedado ni una chispa; y desde que nos traicionaron los milesios no he visto ni un solo consolador de un palmo que nos sirva de ayuda con su cuero.” Parece ser que en esta época existía en Mileto un dinámico mercado de olisbos, los "vibradores" de entonces, construidos en material de cuero. Y su demanda por parte de las helenas de estos artículos de consumo mantuvo activo el mercado de olisbos durante mucho tiempo.

Pero no sólo se trata de mujeres que utilicen juguetes eróticos; también existe una estatuilla griega de bronce en el Museo de Bellas Artes de Boston, fechada entre los siglos III y II a.c, que representa a una mujer sentada en el suelo, con las rodillas dobladas hacia arriba, y masturbándose con la mano derecha. 

En los templos de la ciudad de Khajurāho (del estado de Madhya Pradesh en la India), construidos durante los siglos X y XI d.c, existen numerosas esculturas al aire libre representando escenas eróticas. Algunas de ellas muestran también a mujeres que se masturban utilizando exclusivamente su mano.

También existen representaciones físicas de la masturbación femenina que pueden fecharse aproximadamente en el año 500 a.c. En el Museo Británico puede encontrarse un cuenco de Panfeo que representa a una mujer desnuda con dos olisbos en la mano. También es posible encontrar en el Museo del Louvre un bol de Hierón con una mujer que está lubricando con aceite otro dildo. Y en el Museo de Berlín existe un vaso que representa a una mujer lavándose tras utilizar uno de estos consoladores.

Algo similar sucede con el románico hispano del siglo XII que nos ha legado también numerosas imágenes eróticas en diferentes iglesias. Y algunas de ellas son mujeres masturbándose con la mano. Puede verse una en el canecillo número IV del ábside de la Iglesia de los Santos Facundo y Primitivo de la localidad de Silió en Cantabria. Y otra, fechada poco antes de 1.150, en Bárcena de Pie de Concha, también en Cantabria en el canecillo del ábside número XVIII de la iglesia de los Santos Cosme y Damián.

Los casos sobre la existencia de la masturbación femenina son numerosos pero conviene no olvidar que la masturbación femenina se realiza fundamentalmente por estimulación del clítoris y no deja rastros arqueológicos salvo que se represente en algún petroglifo o escultura.

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