domingo, 21 de julio de 2013

Tensión sexual

La Tensión Sexual ni se crea ni se destruye
2013-07-20 | La Tensión Sexual es la espontanea atracción entre dos personas; y existe sin importar que desees o no hacerte consciente de ella. No es raro que terceras persones sean capaces de percibirla, incluso antes que los implicados. Como toda energía no se crea, no se destruye: sólo se transforma. De ahí suele convertirse en antesala de una relación amorosa;
preámbulo de un muy fogoso encuentro sexual; o incluso el inicio de una relación completamente hostil.

Puede ocurrir en una reunión, en la escuela o en el trabajo. Hay amigos muy cercanos que la experimentan, pero optan por nunca llegar a la cama. También suele manifestarse entre aquellas personas que ya tuvieron encuentros íntimos; y que no desean repetir la experiencia para no arruinar su entorno social. La amplia e impredecible variedad de circunstancias es precisamente lo que hace tan fascinante a la Tensión Sexual.

Inteligencia Sexual es precisamente desplegar la capacidad para gestionar esa Tensión Sexual. De lo contrario, las relacionas humanas pueden tornarse complicadas y hasta incómodas. Saber encausarla, bien puede librarte de relaciones perjudiciales o no deseadas. 

Mecanismo psicolbiológico
Para comenzar, es importante establecer que está involucrado un mecanismo psicolbiológico. Algunos especialistas le regatean la calidad de “instinto”; ya que no es vital como dormir, beber o comer.

De cualquier forma, se trata de un impulso que rebasa a la voluntad y está regulado por una sustancia clave: la Testosterona. Esta última, es una hormona que nos determina en situaciones de competencia y dominancia. La Testosterona es tan importante, que influye en aspectos como la capacidad intelectual, el carácter o el estado de ánimo. Los hombres producen más testosterona, pero las mujeres necesitan una dosis muy pequeña para experimentar sus efectos. Sobra decir entonces cómo influye la Testosterona.

Estudios científicos han detectado cuáles son los síntomas de la Tensión Sexual: el aumento del flujo sanguíneo contrae las venas del abdomen (de ahí la famosa sensación de “mariposas en el estómago”). Se experimenta taquicardia, dificultad para respirar; y en determinadas circunstancias (o ante ciertas personas) puedes incluso llegar a sonrojarte. La suma de esas placenteras sensaciones se llama Tensión Sexual.

La ciencia ha indagado hasta en la más mínima reacción del organismo. Las investigaciones han detectado que las mujeres experimentan síntomas físicos muy concretos, como lubricación vaginal o erección en los pezones. Los varones pueden experimentar desde una mayor sensibilidad en el área de los testículos y el perineo, hasta una erección completa.

En ambos géneros las pupilas se dilatan: signo muy evidente del deseo de atraer al sexo opuesto. En ambos géneros, los cinco sentidos se hipersensibilizan. Mediciones a nivel neuronal han indicado que en un momento de esos, el cerebro recibe miles de estímulos sobrecargados con información urgente.

El blogger español Kheldar Arainai escribió sobre el tema una frase esencial acerca de la Tensión Sexual: “Tú no las puedes crear, tan sólo aprovechar”. Arainai opina que “todo eso que se cuenta como 'generadores' de atracción, complicidad, deseo y tensión sexual no generan nada, sino que LO EXPRESAN”. Es decir, si no se genera Tensión Sexual en el trato inicial, es imposible generarla después. Por lo tanto, hay que disfrutarla cuando se presente.

No obstante, tampoco es una cuestión donde sólo influya la guapura. La ciencia no ha parado de demostrar que los humanos somos animales muy complejos. El atractivo físico sí que contribuye a disparar la Tensión Sexual de otros; pero llega a ser igual de atractiva la capacidad que un individuo tenga para proyectar –a un nivel visceral- su personalidad y actitud. Ambos aspectos actúan de maneras fortuitas.

Una vez admitida, la Tensión Sexual puede gestionarse. A veces incluso hay que darle algún tiempo al otro para que reaccione; y seguramente en ocasiones las cosas no serán rápidas. También puede ocurrir que la otra persona no desee algo más, o simplemente nos diga que malinterpretamos sus manifestaciones. No pasa nada. Arainai lo resume en una frase muy precisa: “Limítate a salir ahí y hacer lo que te guste/apetezca hacer realmente; diviértete y emociónate, y aprende a transmitir eso a los demás”. Así que basta de lecturas y salgamos a la calle a generar tensión.

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