domingo, 1 de enero de 2012

Patriarcado

 El patriarcado es un sistema en el que los varones dominan sobre las mujeres.1 Como concepto de las ciencias sociales ya había sido utilizado, pero fue retomado por el feminismo en siglo XX para explicar la opresión y dominación que padecen las mujeres.

Etimología, otros usos y palabras relacionadas

La palabra patriarca proviene de las palabras griegas άρχω que significa “mandar” y πατήρ que significa "padre".2 Fueron patriarcas los jefes de las primeras familias hebreas. Luego pasó a ser el nombre de una jerarquía eclesiástica de la iglesia cristiana primitiva. Varias iglesias critianas modernas siguen usando la palabra patriarcado para designar un grupo de diósecis.
En la antropología de la organización social se suelen considerar tres criterios: Filiación - relacionada con la descendencia-, la autoridad y el patrón de residencia posnupcial. La filiación unilineal puede ser patrilineal o matrilineal, la autoridad puede ser patriarcal o matriarcal y la residencia postmarital puede ser patrilocal o matrilocal. Estos conceptos teóricamente pueden combinarse de cualquier manera, pero en la práctica algunos no se dan, como el matriarcado.3

Características en la sociedad occidental contemporánea

Las maneras en que el patriarcado se manifiesta son distintas para distintas sociedades y han cambiado a lo largo de la historia. María Luisa Montero García-Celay y Mariano Nieto Navarro 4 resumen las características con las que se presentan en la actualidad para las sociedades europeas -toma ejemplos para España en comienzos de siglo XXI. Se mencionan algunas de ellas:
Falta de independencia económica: por falta de ingresos o ingresos bajos por trabajos precarios, inestables de tiempo parcial.
División sexual del trabajo: las mujeres cargan con todo el trabajo no remunerado (trabajo doméstico y cuidado de personas)
División sexual del trabajo remunerado: para las mujeres se reservan los puestos de “bajo perfil” o de “perfil asistencial”. Los salarios de las mujeres son más bajos y las mujeres copan la mayoría de los contratos de trabajo parcial.
Expectativas del mundo laboral: los varones deben tener disponibilidad total hacia el trabajo. Nadie espera que las mujeres se superen en el trabajo porque se supone que se deben al hogar.
El “techo de cristal” aún cuando algunas asciendan a altas jerarquías, en general quedan a un paso de los verdaderos puestos de decisión. Las que consiguen pasar ese techo son la minoría.
Estas características laborales fueron estudiadas por Cristina Carrasco 5

Violencia doméstica, acoso sexual y violación: Sigue habiendo demasiados casos, demasiada gente que la justifica, tribunales que encuentran atenuantes en supuestas provocaciones por parte de la víctima. Este tema fue abordado por María Luisa Maqueda Abreu 6
La sexualidad: Escaso respeto de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.7
La prostitución: que es esencialmente femenina y no sería posible sin una abismal diferencia de poder ente varones y mujeres y la reducción de las mujeres a objetos sexuales.8

Patriarcado según autores
Una definición completa del término que integra distintas corrientes del feminismo fue elaborada por Marta Fontenla:9

“el patriarcado puede definirse como un sistema de relaciones sociales sexo–politicas basadas en diferentes instituciones públicas y privadas y en la solidaridad interclases e intragénero instaurado por los varones, quienes como grupo social y en forma individual y colectiva, oprimen a las mujeres también en forma individual y colectiva y se apropian de su fuerza productiva y reproductiva, de sus cuerpos y sus productos, ya sea con medios pacíficos o mediante el uso de la violencia.”

En su artículo, Fontenla, repasa los aportes que utilizó para su definición:
Cuando dice que son relaciones “sexo–politicas”, esta refriéndose a los postulados del feminismo radical establecidos por Kate Millet, según la cual las relaciones sexuales son relaciones políticas, a través de las cuales los varones dominan a las mujeres.

Cuando dice que “están basadas en diferentes instituciones públicas y privadas”, se refiere a la familia dado que, Gerda Lerner habla del dominio masculino sobre las mujeres y niños/as de la familia y la ampliación de ese dominio sobre las mujeres en la sociedad en general. Otra de estas instituciones es el Estado, ya que, en su formación, este recibe, de manos del padre, el poder sobre los demás miembros de su familia. A partir de ahora el Estado garantiza, principalmente a través de la ley y la economía, la sujeción de las mujeres al padre, al marido y a los varones en general, impidiendo su constitución como sujetos políticos. También se refiere al feminismo marxista de Heidi Hartmann, cuando dice que el patriarcado no descansa sólo en la familia, sino en todas las estructuras que posibilitan control sobre la fuerza de trabajo de las mujeres.

Cuando habla de la “solidaridad interclases e intragénero instaurado por los varones”, hace referencia a Celia Amorós quien habla de una fratría -hermandad- entre varones que tiene lugar en la constitución del patriarcado moderno. También se refiere a Heidi Hartmann quien dice que los varones crean o establecen interdependencia y solidaridad entre ellos que los capacitan para dominar a las mujeres.

Cuando habla de la “apropiación de la fuerza reproductiva de las mujeres” se refiere a los postulados del feminismo radical. Es el feminismo materialista el que integra la fuerza productiva a la reproductiva y los productos al cuerpo de las mujeres. Como parte de esta corriente, Lidia Falcón considera a las mujeres como clase social y económica y es el padre y/o el marido en favor de quien se produce la apropiación. Según Christine Delphy, además, existe una relación de producción entre marido y mujer en la familia nuclear moderna, que identifica como la relación entre en un jefe y una subordinada. Esta subordinación tiene lugar porque la producción del jefe integra el circuito mercantil, mientras que la de la subordinada, no a la vez que y se invisibiliza.



Además podemos incluir algunas características del patriarcado:
Está compuesto de usos, costumbres, tradiciones, normas familiares y hábitos sociales,10 ideas, prejuicios, símbolos, e incluso leyes11 cuya enseñanza-aprendizaje asegura su transmisión de generación en generación.12
Define los roles o estereotipos sexuales y por mecanismos de la ideología, los hace aparecer como naturales y universales.13
Se ha presentado con diferentes formas en diferentes tiempos y lugares14
Las mujeres están expuestas a distintos grados y tipos de opresión patriarcal, algunas comunes a todas y otras no.15
Fue la primera estructura de dominación y subordinación de la Historia y aún hoy sigue siendo un sistema básico de la dominación, el más poderoso y duradero de desigualdad y el que menos se percibe como tal.16

Historia de la opresión de la mujer

En esta sección se describe las distintas formas en que se ha expresado el patriarcado a través de los tiempos y las sociedades. Se hace notar que la historia de las mujeres es más amplia e incluye mujeres destacadas y sociedades y épocas en que contaron con mejor posición.
Prehistoria y origen del patriarcado
La monogamia y la división sexual del trabajo
La condición humana ancestral era de autosuficiencia tanto masculina como femenina. La mujer se dedicaba a la recolección no solo de vegetales si no también de invertebrados y vertebrados pequeños, con su aporte de proteína y grasa. Así la mujeres podía alimentarse a así misma y a sus hijos dependientes. 

Los machos eran más carnívoros que las hembras aunque al principio eran más bien carroñeros. No había emparejamientos a largo plazo ni redistribución de recursos en virtud de un «contrato sexual» entre machos y hembras. No había la rivalidad despiadada entre machos infanticidas, propia del chimpancé común. Los varones se esforzaran por ganarse la estima de sus camaradas y la admiración femenina (aumentando las posibilidades de aparearse) cazando presa cada vez más grandes y compartiéndolas. 

Las mujeres elegían para aparearse con los mejores cazadores y aceptaban su carne como contrapartida. Además el aporte de la recolección se reducía en zonas de inviernos muy fríos o estaciones muy secas y la dependencia de la caza aumentaba.

En una fase evolutiva, en la que el rendimiento de la caza aún era modesto, la monogamia habría sido una estrategia poco interesante para el sexo femenino: estar comprometida con un macho concreto habría sido menos rentable en términos de suministro de carne, que hubiera estado mejor abastecida, tendido tratos con más de un proveedor. Tampoco lo era para el varón ya que no tenía sentido seguir suministrando carne a una hembra embarazada o con hijos lactantes que no le daría un hijo próximamente y para la cual su contribución económica no era decisivo ya que ella que era independiente.

Pero la situación habría cambiado cuando nuestros ancestros se convirtieron en cazadores de alto rendimiento. El incremento del suministro de carne por proveedor habría hecho más interesante para una hembra establecer un compromiso de exclusividad mutua (sexual por parte femenina y económica por parte masculina) con un macho consorte que siguiese abasteciéndola aun después de embarazada. 

Por otra parte, el valor de la carne como moneda para comprar apareamientos habría disminuido. Si la caza cooperativa proporciona carne en abundancia a todos los cazadores, entonces las mujeres tienen proveedores de sobra para elegir. En estas condiciones, un cazador medio habría tenido pocos incentivos para romper el vínculo con la madre del que muy probablemente era su hijo, pues su contribución al buen desarrollo de su descendencia tenía ahora un mayor valor selectivo que la búsqueda infructuosa de apareamientos de dudoso rendimiento reproductivo. El resultado de este proceso evolutivo habría sido la autoorganización espontánea de la comunidad en familias nucleares monógamas. 

Así, hace 2 millones de años cuando el género humano se expandió junto a las praderas y colonizó Eurasia, ya habían desarrollado pautas de conducta universales como el vínculo de pareja duradero, los celos y la división sexual del trabajo dentro de la familia nuclear monógama. Esta división sexual del trabajo primitivo se explica en el hecho de que la caza es una actividad que necesita “esfuerzos violentos” e implica riesgo para la integridad física, algo “poco recomendable” para mujeres embarazadas o con hijos lactantes. La caza también podría haber tenido cierta función militar: mantener grupos de varones entrenados y vigilando el territorios de posibles grupos rivales.

Pero la recolección de la mujer servía como seguro de alimentación de los varones los días en que la caza era infructuosa, cosas que para la caza mayor, no es infrecuente. Los varones pudieron especializarse en cazar presas cada vez más grandes cuya caza podía compensar la incertidumbre de su captura, porque contaban con el alimento diario que proveían las mujeres. Este esquema le permitía a la especie explotar eficientemente un amplio abanico de recursos. Así, tenemos un escenario de división sexual del trabajo pero dependencia económica mutua. Una pauta que presumiblemente se remonta a los ancestros del género humano es la patrilocalidad: los varones permanecen en su comunidad natal y las mujeres se trasladan a la de sus maridos. El parentesco cercano entre los machos del grupo propició la conversión de nuestros antecesores en cazadores cooperativos y solidarios.17

El descubrimiento de la paternidad
La antropología ha revelado que la conexión entre sexo y procreación no estaba clara en ciertos sociedades, por lo que se admite que en las primeras culturas humanas esta conexión pasó inicialmente inadvertida. Sin embargo, en la mayoría de sociedades de cazadores-recolectores, el vínculo es conocido. 

El conocimiento culturalmente añadido de la conexión entre sexo y procreación habría estado relacionada con el concepto socialmente construido de adulterio ni siquiera se considera un móvil legítimo de maltrato. Este descubrimiento constituye un hito importante, porque en ninguna otra especie la actividad sexual está tan desconectada del acto generativo en sí. Este descubrimiento originó la subordinación forzosa de los intereses reproductivos femeninos a los masculinos. 

En cualquier caso, esta constatación tuvo que trastornar profundamente las relaciones naturales entre los sexos. Se convirtió en una amenaza a ojos de las mujeres, para las que el sexo quedó asociado a las penalidades de un embarazo prolongado y un parto difícil y doloroso que, además, era una causa significativa de mortalidad femenina. Para los varones, en cambio, trajo consigo la conciencia de la paternidad. Ahora cada neonato tenía un padre. Si bien ya había un lazo instintivo entre los machos y los hijos de sus compañeras, ahora el conocimiento consciente del parentesco paternofilial le dio sentido y contribuyó a intensificarlo. También tuvo que contribuir a exacerbar los celos y la fobia al adulterio.18

El origen del patriarcado
La contribución femenina a la subsistencia en las sociedades protoagrícolas continuó siendo lo bastante importante para que las mujeres conservaran cierto poder económico limitador del dominio masculino. Pero la degradación de la condición femenina iba a acentuarse con el desarrollo de sociedades agrícolas sedentarias. 

La horticultura y la ganadería itinerantes no supusieron el fin del modo de vida nómada, porque la comunidad debía trasladarse a un nuevo emplazamiento cada vez que se agotaba la fertilidad del suelo, lo que obligaba a espaciar los embarazos (a base de prolongar la lactancia) para no cargar con más de una criatura incapaz de seguir la marcha del grupo. Esta limitación dejó de regir en los asentamientos que prosperaron en los deltas de los ríos y otros terrenos cuya fertilidad se renovaba por sí sola; y puesto que una población numerosa era la mejor defensa de estas comunidades sedentarias frente a la presión de los grupos nómadas rivales, ahora resultaba más conveniente que las mujeres se consagraran a la maternidad intensiva y los varones trabajaran duro para mantener familias todo lo numerosas que permitiera el potencial reproductivo femenino. 

La dedicación exclusiva a la maternidad extremó la dependencia económica femenina y, con ello, el sometimiento forzoso del sexo femenino al masculino. Las mujeres se vieron así degradadas a una condición casi subhumana. Pero las tribus con esta mentalidad se demostraron tan competitivas y pujantes que en pocos milenios se propagaron por todo el planeta, desplazando y arrinconando a otras etnias con tasas de natalidad más bajas, hasta convertir el machismo exacerbado, y la violencia sexual concomitante, en un rasgo casi universal del comportamiento social humano.19

Antigüedad en Occidente y Oriente Medio
Las culturas mediterráneas antiguas y de oriente medio difieren grandemente en la consideración social de la mujer. Existen indicios de que muchas culturas de esta región habían tenido sistemas de organización matrilineales. En estas sociedades matrilineales la mujer habría tenido mucho más poder e influencia que en las culturas tradicionalmente patrilineales. De hecho, el fortalecimiento de estructuras estatales centralizadas y la consiguiente reorganización del modo de producción hicieron que muchas sociedades matrilineales evolucionaran hacia organización patrilineales en las que la mujer en términos generales tenía menos poder e influencia.

Edad media europea
Historia de las ideas sobre la mujer

A los largo de la historia, distintos pensadores y líderes elaboraron teorías para justificar la opresión de la mujer.

Antigüedad
Según Platón el varón posee un alma racional, ubicada en la cabeza, que es inmortal. Las otras dos partes del alma son mortales: una ubicada en el pecho, el alma irascible, la del coraje militar; y otra alojada en el vientre, la del deseo, el alma concupiscente. Para Platón la mujer no posee alma racional y puesto que su esencia es el útero, queda ubicada en la mera concupiscencia. Según este filósofo la mujer es un hombre castigado, incompleto, y la biología es un destino divino e inevitable.20

Aristóteles también mantenía la teoría del sexo único, según la cual la mujer era un varón disminuido, imperfecto. En relación al cuerpo femenino lo menciona como dependiente del hombre para su salud y maltratada por su matriz, algo inacabado, débil, frío, todo producto un defecto natural. Decía sobre ella: es como “el defecto, la imperfección sistemática respecto a un modelo”, el masculino. Con respecto a características sociales, Aristóteles decía que la administración domestica el varón tenía que mandar sobre los esclavos, los hijos y la esposa. Y que el varón, es naturalmente, “más apto para el mando que la mujer...”21

Edad media
Tomás de Aquino, decía que la condición humana está íntegramente desarrollada en el varón, y es algo incompleta en la mujer. Basaba sus ideas en la leyenda bíblica según la cual la mujer fue creada de la costilla del varón, símbolo de su dependencia y menor dignidad. Para Aquino, la mujer sólo estaba para asistir al varón en la reproducción y su lugar, es lo individual, lo privado, lo doméstico. La mujer existía en la vida social y política a través del padre, del marido o del hijo. La mujer soltera no era ciudadana. Sus únicas posibilidades de ubicarse plenamente en la sociedad eran casarse para ser madre o ser religiosa.22

Edad Moderna
El patriarcado y los varones

Algunos teóricos también han escrito sobre el rol de los varones en el patriarcado.

Referencias
↑ Wikipedia
↑ Extraído de la definición de Webster y Newton citada en SAU, Victoria. Diccionario ideológico feminista. Barcelona: Icaria, 2000. Pág 237 [1]
↑ LANDROBE, Horacio Silvestre ETIMOLOGÍAS GRIEGAS. Palabra 42 en pág. 4 y palabra 349 en pág. 23. [2]
↑ Apuntes de Antropología de la organización social de la Universidad de Sevilla [3] Pág 31, 57 y 62
↑ MONTERO GARCÍA-CELAY y NIETO NAVARRO, Op cit
↑ CARRASCO, Cristina. Mujeres, trabajos y políticas sociales en EspañaDUODA Revista d'Estudis Feministes num 13- 1997 [4]
↑ MAQUEDA ABREU, María Luisa. La violencia de género. Entre el concepto jurídico y la realidad social En Revista Electrónica de Ciencia Penal y Criminología. Universidad de Granada [5]
↑ MATAMALA, María Isabel. Derechos sexuales y reproductivos, Estado y sociedad Associaçao Brasileira de Estudos Populacionais.[6]
↑ LIPSZYC, Cecilia. Mujeres en Situación de Prostitución: ¿Trabajo o Esclavitud sexual? [7]
↑ FONTENLA, Marta: “Patriarcado” en GAMBA, Susana (Coord.) Diccionario de estudios de género y feminismos, Biblos, Buenos Aires, 2008 [8]
↑ SAU, Victoria. Patriarcado [9]
↑ MONTERO GARCÍA-CELAY, María Luisa y NIETO NAVARRO, Mariano: El patriarcado: Una estructura invisible. 2002 [10]
↑ SNAIDAS, Javier: El femicidio en America Latina. Historia y perspectivas [11]
↑ FERNÁNDEZ CARBALLO, Rodolfo y DUARTE CORDERO, Andrea: Origen, consolidación y vigencia de los preceptos patriarcales asignados al género femenino y masculino y su refractación en los cuentos... 2006 En Revista InterSedes Universidad de Costa Rica. Volumen VI. Número 10 Edición Digital: 26/07/2007. [12]
↑ SAU, Victoria. Patriarcado [13]
↑ LORDE, Audre (2003) en FONTENLA. Op cit.
↑ CACIGAS ARRIAZU, Ana D.: El patriarcado, como origen de la violencia doméstica. En Revista Monte Buciero Nº 5, Ayuntamiento de Santoña, 2000 Pág 307. [14]
↑ GARCÍA LEAL, Ambrosio: Sesgos ideológicos en las teorías sobre la evolución del sexo. Tesis doctoral. Codirectores: Jorge Wagensberg y Magi Cadevall. Departament de Filosofia. Facultat de Filosofia i Lletres. Universitat Autònoma de Barcelona. Curso 2004.2005. Pág 130 y sigs y pag 116 y sigs [15]
↑ Ibid Pág 289 y sigs
↑ Ibid Pág 296
↑ FUENTES, Luzmila De Platón a Nussban. Visión de la mujer y el hombre Publicado el 25/05/2010 en Portalesmedicos.com
↑ Ibid
↑ Ibid

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