lunes, 26 de septiembre de 2011

GÉNERO


Género
Por concepto: Género es la colección de seres que tienen entre sí analogías importantes y constantes.

Tipos de género:
• Género humano (sinónimo especie)
• Género de vida (manera)
• Género (cualquier clase de tela)
• Género masculino, femenino (sexo)
• Género dramático (literatura)
• Género de punto (malla)
• Mal género (clase)
• Pintor de género
• Como sinónimos: artículo, familia, raza, condición, índole, naturaleza, modo, suerte, manera, mercancía, mercadería, común de dos.

Género es un sistema o red de creencias, actitudes, valores, formas de comportamiento y maneras de ver al mundo que se aprende desde el nacimiento, a través de la familia y en general de la sociedad, y que son diferentes de acuerdo con el “cliché” que se nos ponga: varón o mujer. En casi todas las sociedades se le da diferente valoración a los hombres y las mujeres, siendo éstas devaluadas y éllos sobrevaluados. 

Dando origen a iniquidades, involucrando poder y expresando múltiples diferencias en todos los ámbitos de la vida.

La asignación de género se realiza al momento del nacimiento, por parte del médico, la partera o la familia, mediante la observación de los órganos sexuales; la base de la asignación es a partir de un cuerpo sexuado con el que el individuo nace. 

Desde ahí se inicia un proceso de construcción social, donde la sociedad enseña a su nuevo miembro los patrones comportamentales para el género al cual fue asignado. Estos últimos son llamados roles o papeles de género.

Las instituciones sociales mediante las cuales se aprende el género son: la familia, la escuela, la iglesia, los medios masivos de comunicación. La primera juega un papel central en el aprendizaje de género, porque es la primera fuente de conocimientos para el niño/la niña, quien en breve aprenderá lo que se espera de él/ella. Involucrándose la familia y en el pequeño o pequeña se irá edificando la identidad de género (identidad genérica). 

Es un marco referencial de ideas y conceptos que todos y todas tenemos respecto a lo que somos (en tanto hombres o mujeres), a lo que son los demás y a lo que debemos o deberíamos ser, en función de nuestro sexo: masculino o femenino. Estos conceptos son producto de las ideas compartidas que las sociedades han desarrollado históricamente.

La perspectiva de género es tomar conciencia de las diferencias que tienen hombres y mujeres en lo social, lo político y lo educativo, de igual manera en sus concepciones del mundo y la vida; percatarse cómo las políticas o los programas tienen acciones diferentes en hombres y mujeres, y que esta visión se refleje e integre en todos los ámbitos profesionales, académicos y personales de la vida cotidiana, en busca de la equidad en las relaciones entre los géneros.


Hoy entendemos el término “sexo” como los componentes biológicos, de mujer y varón, que todo individuo tiene al nacimiento, y género como los aspectos psicológicos, sociales y culturales que cada sociedad asigna para la masculinidad y feminidad.

El género no es algo natural, no nacemos con él. El género es distintivo socialmente edificado; dando a entender, que la acción de la sociedad es definitiva para el desarrollo y aprendizaje de los seres humanos.

Las definiciones del concepto de género cambian de acuerdo con las diversas ciencias y corrientes teóricas que las acuñan; pero todas coinciden en que el género se construye socialmente partiendo del nacimiento del individuo, algunos investigadores opinan que el género se inicia desde el desarrollo prenatal. La división genérica alberga elementos psicológicos, sociales y culturales, que cambian según las épocas y lugares, originando mutabilidad. 

En los últimos 10 años el concepto de género ha evolucionado al grado de convertirse en una herramienta teórica de análisis social, ha permitido observar cómo las mujeres son excluidas de la historia. Por lo tanto, es un concepto que ha permitido explicar las diferencias y desigualdades entre mujeres y hombres. 

Este nuevo concepto se ha alimentado de ciencias como la sexología, la psicología y la antropología.


Por ende, el concepto de género es complejo, se relaciona con otros conceptos y por lo tanto se dice que es relacional, queriendo decir que para el análisis social se tienen que tomar en consideración factores como la clase social, el grupo étnico, el grupo de edad, para tener una idea global de la conformación de un individuo y de sus relaciones sociales. 

El conocimiento del origen de las desigualdades no garantiza que se lleven a efecto acciones para evitarlas, no se pasa de la reflexión a la acción.

Construcción social del género.
En todas las sociedades existen instituciones y mecanismos mediante los cuales se transmite la cultura, comprendiendo elementos como el lenguaje, la cosmovisión, las reglas morales, las religiones y el género. Partiendo de una característica biológica en el otorgamiento de uno u otro género se define una característica cultural que incide en la persona durante el resto de su vida; 

De ahí se inicia un trato diferencial y mediante éste el aprendizaje de género.
Género es la primera asignación en la vida que determina muchos otros aspectos de la existencia de los individuos, como son la identidad genérica, los papeles de género, la orientación hacia el trabajo y otras adicionales. 

La identidad de género es la igualdad, unidad y persistencia de la propia individualidad como varón, mujer o ambivalente, en mayor o menor medida, especialmente en cuanto se experimente la propia conciencia y conducta. La identidad de género es la experiencia privada del rol o papel de género, y el rol o papel de género es la expresión pública de la identidad de género. 

El rol o papel de género es todo aquello que una persona dice o hace, para indicar a los demás o a sí mismo el grado en que es mujer, hombre o ambivalente, incluye, pero no restringe a ella, la estimulación y respuesta sexual. El rol de género es la pública expresión de la identidad de género e identidad de género es la experiencia privada del rol de género. (Según John Money).
Importancia de la familia

Para los seres humanos, la familia es la primera fuente de aprendizaje, al otorgarle al nuevo individuo la asignación genérica, el trato de la familia tomará características propias para el género asignado. Dichas características corresponden a las pautas que la sociedad ha marcado para el comportamiento de mujer u hombre, denominándoseles roles o papeles de género (o papeles o roles sexuales).

En la mayoría de las sociedades occidentales a la recién nacida se le pondrá ropa de color rosa, se le hablará con dulzura, será cargada con suavidad y le corresponderá un nombre catalogado como femenino. Sí es varón usará ropa de color azul, se le hablará en tono más categórico, se le mencionará que es fuerte y otorgándole un nombre masculino. 

Ambos bebés, niña y niño, aprenderán la valoración desigual que la sociedad confiere a los géneros: lo masculino altamente valorado y lo femenino devaluado. Desde estas etapas los bebés aprenden lo que se espera de éllos. 

A los 18 meses de edad el infante ya sabe que pertenece a un género; la base de su identidad genérica ha sido edificada y desarrollada. Este proceso abarcará el resto de su vida, donde la transformación y el cambio serán elementos importantes.

Las formas en que son transmitidos los valores de género son conscientes e inconscientes. El lenguaje, las acciones de la vida cotidiana, la ropa, el trabajo, las relaciones familiares, le dan a niños/as elementos para comportarse de acuerdo al género asignado y para elaborar su autoimagen. Si la valoración que se les otorga a los géneros es desigual, se crece con una autoimagen que implica desigualdad.

Durante toda la niñez y la adolescencia la familia tendrá un papel preponderante en la enseñanza del género. Los menores aprenden mediante la observación de las relaciones de género en el mismo hogar.

Estas relaciones pueden ser más o menos equitativas y se expresan en diferentes formas de la vida cotidiana, tales como la división del trabajo entre la madre y el padre. Las responsabilidades que se les otorgan a los hijos y las hijas también son importantes. Las libertades que tienen unos y otras para salir con amigos/as a fiestas es otro punto de desigualdad. 

En algunos sectores de la población hasta la alimentación es diferente para hombres y mujeres. Otro aspecto primordial es la toma de decisiones en la familia; si éstas son tomadas sólo por el progenitor o si éstas son discutidas y analizadas por ambos padres tomando en cuenta a los demás miembros de la familia.


La escuela como formadora del género

La escuela es otra de las instituciones formadoras y reforzadoras del género; tanto los conocimientos que se adquieren en las aulas como en la interacción entre el/la profesor (a), los alumnos/as y estos/as entre sí, llevan el sello social del género. 

Se ha comprobado que los maestros tratan de manera diferente a chicas y chicos; los profesores prefieren a las chicas “modelo” al ser pasivas, tranquilas, obedientes y no generan problemas en el salón de clases, obteniendo mejores calificaciones, ellas ponen mayor atención por agradar al maestro (o maestros varones). 

Así mismo a quienes no son tan estudiosas, el maestro las continúa apreciando si tienen actitudes sensatas y tranquilas. De estas actitudes las jóvenes aprenderán que el éxito no es primordial en la vida y que el fracaso – en este caso en la escuela – no conduce al rechazo.

En lo concerniente a los varones, los maestros tienen más expectativas y les brindan mayor apoyo; a los alumnos brillantes los prefieren por sobre los demás alumnos; y aquéllos que presentan bajo rendimiento son considerados en el más bajo nivel.


Los medios masivos de comunicación y la construcción del género

Los medios masivos de comunicación tienen un papel preponderante en la transmisión y conformación de valores de género, principalmente la televisión, ya que mediante su mayor impacto y alcance contribuye a mantener la división de género. 

Los programas que se transmiten mediante la televisión, desde los dibujos animados, comerciales, películas, telenovelas, etc., transmiten el mensaje de la sociedad para mantener y fomentar los papeles de género.

La prensa escrita y sobre todo las revistas efectúan la transmisión del género; están para todas las edades (niños/as, jóvenes, adultos), para hombres y mujeres (fotonovelas, telenovelas – dando consejos para poder conquistar al sexo opuesto, consejos de belleza y chismes de los artistas de moda-), las hay para diversos sectores sociales. 

Mediante todo lo anterior las jóvenes moldean su identidad de género, tratando de cumplir con el estereotipo expuesto.

Impacto de la sociedad en la construcción de género
Vivimos en una sociedad donde la división de los géneros existe, pues los roles o papeles de género se encuentran muy estereotipados. Encontramos múltiples expresiones de esta división y de su desigualdad: en el trabajo, la familia, la escuela, etc. 

El ingreso de las mujeres a la fuerza laboral se ha venido incrementando en el devenir de los años, sin embargo, todavía no se alcanzan las mismas proporciones a la de los hombres. 

La fuerza laboral femenina tiene características especiales, debido al ciclo de vida de ellas, muchas mujeres se separan del empleo durante los primeros años de vida de sus hijos, para posteriormente retornar a ellos. Requieren de horarios más cortos para tener tiempo de atender a la familia.

En Latinoamérica es cotidiano que la mujer desempeñe la denominada doble jornada (trabajo doméstico más el trabajo remunerado – el primero no es considerado trabajo, al no producir valores económicos – siendo éste útil e indispensable, se ve devaluado – y cuando se le interroga al ama de casa si trabaja, la respuesta es no). 

Los empleos también están divididos por género. Las mujeres ocupan empleos que son una extensión de su trabajo en el hogar (sector de servicios). 

Algunos elementos del género, como las condiciones laborales, se relacionan sólo tangencialmente con la sexualidad. La planificación de género toma en cuenta que tanto los varones como las mujeres tienen diferentes intereses, pues desempeñan roles distintos en la sociedad.
Correlación entre la sexualidad y el género

La sexualidad y el género son dos construcciones sociales íntimamente relacionadas, tienen un mismo origen: el cuerpo sexuado de los seres humanos. E

l campo de la sexualidad se refiere a la manera en que la cultura marca las pautas para vivir los deseos y placeres eróticos, y el género la manera de vivir como hombre o mujer. La influencia que ejerce la una en la otra es básica; el deseo y el placer erótico cambian dependiendo de si se vive como hombre o como mujer. 

Tanto la sexualidad como el género son estructuras que pueden ser transformadas, a pesar de estar reglamentadas por el Estado y la sociedad en todas las épocas y en todas las partes del mundo. Los seres humanos han promovido y luchado para lograr cambios en las conductas y en las políticas de sexo y género. 

En las políticas sexuales es donde la sexualidad y el género se entrelazan, se desarrollan y aplican de manera diferencial y jerárquica de acuerdo con el género, donde se impulsa a los jóvenes a tener relaciones sexuales pre - matrimoniales y a las mujeres se les pide que conserven su “virginidad” hasta el matrimonio. Con esto contemplamos que la sexualidad y el género son dos formas distintas de opresión para las mujeres.

A partir de las diferencias corporales que nos hacen hombres o mujeres, las vivencias personales y la interacción con los demás van conformándose un determinado autoconcepto y una concepción del mundo, usualmente diferenciados en función del sexo al que se pertenece. Esta serie de ideas dan origen al género.

La construcción social otorga papeles y responsabilidades específicos a mujeres y hombres en una sociedad dada. Estos papeles son influenciados por percepciones y expectativas emanadas de factores culturales, políticos, ambientales, económicos, sociales, religiosos, así como la costumbre, la ley, la clase, la etnicidad y los prejuicios individuales o institucionales. El género es aprendido y cambia al paso del tiempo.

Violencia de género
La iniquidad de género también se expresa en la vida sexual de los individuos; el hombre para reforzar su sexualidad masculina, somete a las mujeres y algunos llegan a la violencia física (machismo). Por otra parte las mujeres tradicionales tienen actitudes pasivas, porque socialmente es mal visto que ellas tomen iniciativas.
De acuerdo a la Asamblea General de las Naciones Unidas (1993) define la violencia de género como: “...cualquier acto de violencia que resulte o pueda resultar en un daño físico, sexual o psicológico y sufrimiento para las mujeres, incluyendo las amenazas de tales actos, coerción o privaciones arbitrarias de libertad que ocurran en público o en privado”.
Es en la familia donde se aprenden formas de expresión de la violencia, como parte de las normas y pautas que se establecen entre hombres y mujeres. Así, el núcleo familiar puede ser cómplice de actitudes violentas o puede enseñar a identificar la violencia para limitarla y denunciarla.
Existen algunos elementos que si se presentan juntos, los cuales favorecen la violencia sexual contra mujeres y contra aquellas personas consideradas más débiles, como los/as niños/as y los/las adolescentes:• La desigualdad económica entre hombres y mujeres.• El uso de violencia como medio para resolver conflictos.• El hecho de que sólo el varón tome decisiones y ejerza la autoridad.• Las dificultades que enfrenta la mujer para obtener el divorcio.• La sociedad que avala la imposición y abuso de unos/as sobre la integridad física de otros/as.Es posible identificar diferentes tipos de violencia. El Grupo de Mujeres de San Cristóbal de las Casas, A. C., propone los siguientes:Violencia física. Es la que se expresa por medio de golpes, jalones, empujones y otros actos que provocan lesiones y ponen en peligro la salud de las mujeres.

Violencia emocional. Es la que se manifiesta por medio de insultos, humillaciones, amenazas, falta de atención afectiva, etcétera. Este tipo de agresión afecta la salud mental de la mujer al propiciar sentimientos de devaluación, baja autoestima, desconfianza e inseguridad personal.

Violencia sexual. 
Se divide en violación, que es uso de la fuerza, o la amenaza de fuerza con el fin de penetrar un orificio (vaginal, oral, anal) de las mujeres o los hombres en cualquier edad. 

El abuso sexual es cualquier clase de contacto entre un adulto y un niño o niña. Puede incluir caricias, masturbación, penetración anal y oral y/o coito. Cuando ocurre abuso sexual entre dos personas que son parientes consanguíneos se le llama incesto. 

Hostigamiento sexual. Se manifiesta por medio de señales obscenas, proposiciones indecorosas, presiones para realizar actividades sexuales que no se desean para conservar el trabajo. También se expresa en chistes, comentarios o burlas relacionados con la sexualidad.

Es responsabilidad de los padres, la escuela, los medios de comunicación, el estado y toda la comunidad apoyar a todas/as las víctimas de violencia de género y promover la defensa de los derechos a cualquier persona sin importar, grupo étnico, estado civil y/u orientación sexo-genérica.

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Dr. José Luis Gutiérrez Serrano
Sexólogo Clínico Educador
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