sábado, 9 de abril de 2011

Azitromicina

La azitromicina es un antibiótico del grupo denominado macrólidos. Es utilizado en contra de una amplia gama de microorganismos similares a los que responden a las penicilinas. No tienen efecto sobre infecciones virales como resfrío o gripe.
La azitromicina se utiliza en el tratamiento de infecciones bacterianas como bronquitis, neumonía, amigdalitis, faringitis, sinusitis, otitis media. Infecciones de la piel como celulitis, erisipela y foliculitis y en el tratamiento de ciertas enfermedades de transmisión sexual (ETS) producidas por Chlamydia o Neisseria gonorrhoeae. También se usa para tratar la infección por H. pylori, la enfermedad de Lyme precoz y otras infecciones.
La azitromicina se puede administrar por vía oral e intravenosa. Se encuentra en varias presentaciones como: cápsulas, sobres, comprimidos y suspensiones.
La Azitromicina también se usa para tratar la infección por H. pylori, la enfermedad de Lyme precoz y las infecciones de otro tipo. 

Antes de usar
Como siempre, las recomendaciones generales son avisar su médico si es alérgico a cualquier otro medicamento; si está embarazada o piensa quedarlo durante el tiempo que tomará el medicamento; si está amamantando; si padece alguna alteración renal o hepática, pues en este último caso podría ser necesario reducir la dosis. 
Además debe informarle si ha padecido fibrosis cística, virus de inmunodeficiencia humana (VIH) o frecuencia cardíaca irregular.
También debe informarle sobre cualquier otro medicamento que esté tomando, ya sea recetado o no, especialmente si son antiácidos que contienen aluminio y magnesio.

Uso apopiado
Si toma azitromicina en cápsulas o suspensión pediátrica, debe hacerlo 1 hora antes o 2 horas después de las comidas, ya que éstas pueden alterar la absorción y disponibilidad del antibiótico en el organismo. 

La azitromicina en forma de tableta o suspensión oral de una sola dosis para adultos, se puede tomar con o sin comida.
El medicamento debe guardarse fuera del alcance de los niños, en un sitio alejado del calor, la luz directa y la humedad. Se recomienda guardarlo en el refrigerador.

Precauciones
La seguridad de este medicamento en el embarazo y lactancia no ha sido establecida, por lo que a juicio del médico tratante considere que el riesgo aporta mayores beneficios y no haya otra alternativa disponible.
Como todo antibiótico no debe interrumpirse el tratamiento. Aunque el paciente empiece a sentirse mejor. Debe cumplirse el plazo completo indicado por su médico, de lo contrario, puede generarse resistencia a la fórmula y los síntomas podrían regresar, con mayores efectos indeseables.
A fin de evitar sobredosis o periodos sin protección, debe respetarse el horario pautado para tomar el medicamento. Nunca debe duplicarse la dosis en caso de olvido. Si se pasa una dosis debe ser tomarla lo antes posible. Si ya casi es hora de la próxima dosis, déjela pasar y regrese a su horario regular de dosificación.
Debe supervisarse la ingesta del medicamento. debiendo informar al médico si hay alteraciones renales o hepáticas. También si toma antiácidos como Mylanta o Maalox, pues en este caso deberá tomarlos 2 horas antes o 4 horas después del medicamento.
El uso de azitromicina está contraindicado en pacientes con historia de reacciones alérgicas a la azitromicina o a cualquier antibiótico macrólido. También se encuentra restringido su uso en menores de 6 meses.
Debe utilizarse con precaución en pacientes con enfermedad hepática significativa.
Finalmente si sus síntomas no mejoran o empeoran, debe consultarse con su médico.

Efectos indeseables
La azitromicina es bien tolerada, aunque puede tener algunos efectos secundarios que usualmente son de intensidad leve o moderada.
Si se presentaran los siguientes efectos colaterales debe notificar de inmediato a su médico: retortijones o dolor de abdomen o estómago (muy fuertes), sensibilidad del abdomen, diarrea (aguada y muy fuerte, que también puede tener sangre), fiebre, dolor de las articulaciones, sarpullido severo, urticarias, inflamación de la cara, boca, cuello, manos, tobillos, piernas y pies; respiración difícil, ronquera, decoloración amarillenta de la piel u ojos.
Algunos efectos secundarios que usualmente no requieren atención médica y que suelen desaparecer durante el tratamiento son: Diarrea (leve); náuseas; dolor o molestia del estómago; vómitos, mareos, dolor de cabeza. De cualquier forma si continúan o son molestos, consulte con su médico o farmacéutico.

Fuente: PLM. Diccionario de Especialidades Farmacéuticas. Yhomson, Edición 52, Impreso el 2006.

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