viernes, 18 de septiembre de 2009

Los hombres ¿en vías de extinción?

Entrevista con Paulo San Román, entrenador en Programación Neurolingüística


Las mujeres, en el afán de liberarse y exigir igualdad, abrieron una caja de Pandora que ahora no saben cómo clausurar.
•Reportaje


"Impartía un curso sobre ‘El Arte de la Seducción’ cuando una mujer me preguntó con tristeza: '¿dónde están los hombres? Las mujeres queremos encontrarlos'. Ella me relató cómo su último galán que quiso conquistarla: 'aquél individuo se limitó a decirme: me gustas, quiero invitarte a salir, te llamo para que me digas cuando tienes tiempo porque la cita consistirá en cena y desayuno'.
Esta situación reafirmó una situación que gobierna nuestra cultura: hombres ‘máquina’ que se han olvidado de seducir a los seres más enigmáticos, misteriosos y maravillosos que son las mujeres.
"La verdad no pude más que experimentar repugnancia e incluso asco por un hombre que deshonra nuestra práctica casi religiosa de la seducción. Si digo casi religiosa, es porque nuestro sentido es mayormente espiritual que físico.
¿Por qué?
Porque las mujeres son seres espirituales, para conquistarlas es necesario contactar sus pensamientos así como sus más profundos anhelos y sueños, porque la mujer no quiere sentir dentro de su cuerpo el miembro semierecto y sin gracia de un ebrio que conoció hace dos horas en un bar.
La mujer necesita que penetres en su corazón y en su mente. Los hombres deben comprender que cuando hacemos el amor a una mujer no se trata de carne sino de emociones; es necesario que aprendas a provocar orgasmos en su imaginación."
Paulo San Román habla rápido y sin inhibiciones: es joven y sonríe mostrando todos sus dientes. Como entrenador internacional en Programación Neurolingüística y discípulo de Richard Bandler se ha dedicado a impartir seminarios, talleres y conferencias a nivel empresarial, y organizaciones civiles. Fue fundador de la organización mundial Guerreros del Amor, ha escrito varios libros, entre los que se encuentra "Mi tesoro".
En el camino espiritual fue adoptado por indios del norte de América y monjes tibetanos, recibiendo infinidad de enseñanzas y experiencias mientras vivió a su lado. Ha estudiado y convivido con chamanes de diferentes culturas (Mayas, Toltecas, Totonacas y Quechuas).
En el ámbito profesional, entrena y asesora a directivos de empresas internacionales diseñando programas de capacitación corporativa, así como entrenador mental de deportistas de alto rendimiento.
La entrevista se desarrolla sobre un tema controvertido:
¿dónde están los hombres?, dado que la última encuesta del Inegi señala que el 53 por ciento de las mujeres mexicanas entre los 25 y 55 años no cuentan con una relación de pareja estable, o bien no la tienen.
¿Qué pasa con los hombres mexicanos de nuestro tiempo?, ¿ya no creen y no practican el delicado arte de la seducción?, ¿ya no quieren enamorarse?
Espero que nuestros lectores hombres, lejos de sentirse ofendidos, seamos capaces de abrir nuestra concha, y por otro lado las mujeres acepten la parte que les corresponde. Todo en este intento de tener el mundo que merecemos como seres dotados de un corazón capaz de producir en ti y en los demás un cúmulo infinito de emociones.
¿Qué recomendación les darías a las mujeres?, ¿cuál es nuestra responsabilidad de la que hablas?
Para empezar es bueno que sepan distinguir y elegir el tipo de hombre con el que quieren convivir todos los días, y ser responsable de esa decisión. A veces las mujeres creen que existen príncipes azules, y viven en una fantasía que no se cumple y terminan frustradas aceptando al primer hombre que las mira bonito. Ese es un error frecuente en ustedes. Para empezar, deben identificar a los tipos de hombre.
Los tipos de hombre
El hombre sin gracia
Hablemos con la verdad: los machos modernos miden su hombría de acuerdo al título que ostentan en sus tarjetas personales de la compañía, el auto del año que siguen pagando en mensualidades y las corbatas de Hugo Boss, originales o piratas, que les otorgan un sentido de pertenencia en grupos de otros hombres igualmente inseguros y confusos respecto a su identidad.

"Estos hombres salen de pesca los viernes por la noche cuando su jefe los escupe sin piedad en el mundo real, lejos de su correo electrónico, donde gobiernan el universo. Se escapan de sí mismos, rehúyen el abandono del que fueron víctimas, niegan que el mundo puede ser más grande del metro y medio de ancho que mide su cubículo, evitan sus cuevas para no tener que verse solos al espejo y horrorizarse al darse cuenta que son desconocidos para ellos mismos en su departamento vacío con recipientes hediondos de sushi putrefacto. Digo ‘de pesca’ porque ya no hay hombres cazadores, aquel que acecha su presa y la conquista, aquel que es capaz de impactar con su mirada, aquellos hombres que antes de pretender siquiera que vayas a la cama con ellos se regocijan llenando tu vida de ilusiones. Ha surgido la horda de pescadores, hombres que no van por su presa sino que esperan sentados la hora de comer lo que caiga. Hombres que llegan a los bares, se reúnen en tribus de indigentes emocionales y esperan en la orilla del lago repleto de ‘pececitas’ a que una pique el anzuelo.
"Sin creatividad ni audacia, su único argumento es incluir a la cuenta de su tarjeta de crédito una copa nacional que te envían con el mesero, como un anzuelo insípido que a veces mujeres hambrientas de cariño muerden con desgano.
"Hombres que esperan entender el universo perfecto y caótico de una mujer sencillamente por averiguar diplomáticamente dónde trabajan, si tiene novio y cuál es su color favorito.
"Hombres que olvidaron el génesis de nuestra existencia: vigilar que todas las mujeres del planeta sean inmensamente felices.


El hombre romántico
"El destino no me agració de nacimiento, pero habiendo nacido pobre, sin atractivo físico y mucho menos con BMW, he tenido el privilegio de conocer y convivir con las mujeres más hermosas del mundo y una de las cosas que solía disfrutar es la última mirada, en una noche romántica al dejarla en su casa, una mirada brillante y plena de felicidad que en un fondo lejano gritaba una pregunta: ¿Cómo puedo ser tan feliz con este hombre tan pequeño? Habiendo podido salir hoy en la noche con el hijo de un empresario, el director de un banco o el alemán de la embajada, terminé siendo la mujer más dichosa con este escritor mitad caballero, mitad bohemio y embustero.

"Te voy a revelar uno de los secretos de los Guerreros del Amor (grupo de personas que hemos decidido dedicar nuestra vida a dar felicidad a todas las personas que cruzan nuestro camino y hemos aprendido las artes de la seducción, del amor en la intimidad y el romance). El secreto es muy simple, convierte en este caso a una mujer en tu Diosa personal, así de humilde y hasta religioso, reza con tus detalles su credo, ríndete al poder de su presencia y convierte en ofrendas para ella sus más mínimos deseos. Haz el amor sin tocarla, bésala con tus palabras, acaricia sus encantos con la honestidad de tu corazón y lleguen al éxtasis sin saber que hay algo entre ustedes.
"¿Cómo? Escucha, inventa y sorprende. Un hombre cazador, y entiéndase este término como la esencia del macho en su genética universal de supervivencia, es un romántico, el romance es la conquista igual que la cacería, sus trampas no son hoteles de paso ni chistes salidos de Internet; el refinamiento de su cacería es construir jaulas donde las presas quieren entrar y vivir por su cuenta.
"Las mujeres quieren ser cazadas, sentir la adrenalina de darse cuenta que está cerrada la puerta y ver con una mezcla de asombro y abandono a su cazador a través de las rejas; un cazador que la admira, que introduce sutilmente su dedo por uno de los orificios para acariciarte una oreja. Una vez que te ha admirado y disfrutado lo suficiente abre la puerta y te deja ir, nunca tiene varias jaulas porque solamente posee un corazón donde te guarda mientras está a tu lado, necesita liberarte para poder cazar y llenar su corazón con otra mujer. Nunca pone la carnada de su predilección personal pensando que será del gusto de su presa, durante toda su Maestría solamente usa los hábitos, gustos y predilecciones de su amada para cerrar puertas y dejar la única abierta hacia su persona.
"Traduciendo esto para la tranquilidad de las mujeres ante estas revelaciones con matices maquiavélicos. El romance es la cacería moderna. Las trampas son los detalles; la carnada, situaciones únicas y espectaculares que todas las mujeres quieren vivir. El hombre que estamos buscando con desesperación es aquel productor de ilusiones que crea películas efímeras dignas de exhibirse en la mente de una mujer durante el resto de su vida; es decir, convierte sus sueños en realidad. Hemos complicado el romanticismo con roles acartonados llenos de expectativas, muchas mujeres quieren escuchar mentiras creíbles, quieren ser hipnotizadas con un espejismo en el desierto que les ofrezca un manantial donde saciar su sed de amor, quieren vivir fantasías y aventuras locas, apasionadas, peligrosas y hasta cínicas. Lamentablemente ya no existen los hombres que usen el romance como arma principal. Buscamos cazadores que quieran encerrar una mujer en su corazón y escuchar sus aullidos de amor todas las noches de toda su vida."


Surge el pescador
"El hombre pescador se define como aquel que se sienta en una mesa a esperar que una mujer incauta caiga en sus redes sin esfuerzo alguno y solamente para pasar una noche de sexo aburrido, 15 minutos en el mejor de los casos en la posición del misionero y ya; si está muy de buenas te paga el taxi para irte a tu casa después. El pescador es un ente indefinido en su sexualidad, que lo mismo puede abrir la puerta del auto para que bajes y una hora después pedirte que paguen entre los dos la cuenta del restaurante. Y en esto también responsabilizo a las mujeres en alguna medida, cuando un pescador sigue yendo al mismo río es porque saca peces.
Las mujeres, en el afán de liberarse y exigir igualdad abrieron una caja de Pandora que ahora no saben cómo clausurar. Tienen miedo a exigir caballerosidad, compromiso, respeto, y claudican a intentonas mórbidas y decadentes con tal de no perder las pocas oportunidades que tienen de sentir cariño en sus vidas.
El nacimiento de una nueva generación de hombres cazadores románticos es una tarea en conjunto, una educación mutua. Porque si bien es cierto que los pescadores no presentan atractivo para las mujeres actuales, muchas ocasiones vemos el prototipo de la mujer moderna que conduce su auto, escucha atenta la opinión de Gutiérrez Vivó sobre la globalización y simultáneamente desayuna cuidando que la barra de All Bran no ensucie su traje sastre Versace que más bien parece un atuendo de caballero.
"Difícilmente me imagino a un cazador profesional quitándose la capa para evitar que dicha damisela pise el lodo con sus delicados pies.
"Es decir, podemos traducir esto en una fórmula matemática que requiere de dos constantes para producir siempre el mismo resultado: por un lado hombres concientes del papel que deben retomar en amar, proteger, enamorar, conquistar, satisfacer y cuidar de una mujer; y por otro lado mujeres que permitan brillar la luz de su feminidad e inspiren sentimientos tales que en otros tiempos llevaron a hombres a crear obras de arte.
Invito a las mujeres a que no piquen cualquier anzuelo solamente porque están nadando a la deriva; tengan paciencia, eduquen y transformen a los pescadores en una generación renovada de cazadores románticos que comprendan las necesidades actuales de una mujer en su realización personal. Como también conviértanse en las mujeres que los hombres desean conquistar, mujeres receptivas a las trampas del romance.
“Y les digo a todos a los hombres que lean esta entrevista: resulta muy preocupante y aburrido que un verdadero cazador pierda su trabajo porque prácticamente puede conquistar a la mayoría de las mujeres con una bolsita de Rancheritos y una bonita historia.
"También los cazadores necesitamos retos que valgan la pena para sobrevivir, para que nuestro corazón no se muera de tristeza."


¡Queremos cazadores de sueños!
Es el grito de todas las mujeres que conozco. El hombre cazador es el que admira a todas las mujeres y es capaz de notar su soledad. Ve en cada una de ellas una característica que la hace única y se enamora ciegamente, en su mente aparece exclusivamente este tesoro y desea tenerlo a toda costa. Hace lo que sea necesario por darle a esta mujer felicidad sin límites.
"La fuerza es un elemento esencial e innato en los hombres y un hombre sin fuerza causa una repulsión automática en las mujeres. No estamos hablando de que las mujeres quieran un hombre de neardental que las someta con un mazo y las lleve al interior de la cueva tirando de sus cabellos, me refiero a la presencia y personalidad de un hombre, actualmente vemos con tristeza que el poder de un hombre emerge distorsionado solamente después de un par de copas y es cuando se atreve a expresar sus deseos.
Una mujer por naturaleza necesita de un hombre que le haga sentir seguridad, protección y estabilidad. Un hombre con aplomo que la conduzca gentilmente y con una dirección cierta a través del laberinto intrincado de sus miedos y le muestre una salida luminosa en sus brazos.
"La presunción es el arma del pescador, como el poder personal es el encanto del cazador. Se buscan hombres con suficiente confianza en sí mismos, que sean capaces de procurar tu felicidad y en el camino encuentren la suya. 


• Erika Rivero Almazán

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